Construido | 1997 | Zaragoza | Un jardín flanqueado por locales de circulación y descanso organiza las conexiones con el edificio original, las cuales forman un espacio público continuo que atraviesa toda la Facultad y conecta el nuevo vestíbulo con el antiguo.
Para adaptarse sin aire acondicionado al clima zaragozano, las dos fachadas largas del nuevo bloque se protegen con lamas de aluminio. En la fachada de los laboratorios, hacia el edificio antiguo, el plano de lamas es fijo y se separa del cerramiento para producir recorridos exteriores de evacuación. La fachada exterior, que ilumina los despachos, tamiza la luz con lamas orientables e incorpora un lienzo continuo en el gran espacio trasero del campus de San Francisco. El edificio debe coronarse con un bosque de encinas y laureles
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